miércoles, 30 de septiembre de 2009

Meteorología


La genética nos programa. En alfa u omega. No se si es en el momento de la fecundación o el parto pero no falla. De las poquitas cosas perfectas.

De no ser así, que alguien me diga por qué mi madre, mi hija y yo tarareamos en días como hoy, vivamos en la ciudad que vivamos y a cappella nomás "esta tarde vi llover, vi gente correr y no estabas tú..."
(Con los ojos verdes no tuve esa suerte. - Mamaaaá, ¿por qué? Por qué sólo vos y mi hermano mayor; y yo siquiera se los pude pasar a mi hija?- )

Lluvia, tráfico, y accidentes, sí señor. Una combinación genial para la A-7 matutina.
Menos mal que dentro de mi burbuja me transporto dejándome llevar por la música, y el volante...
Eso tampoco falla. Con lluvia o con sol, esos cuatro neumáticos de primera marca se saben el camino mejor que yo. Del km 235 al 187 casi casi de un tirón. Sin escalas, de casa al cole; y después a la máquina de café, por supuestooooooooooo.

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