Sin cedernos el paso, no fue más que un encuentro casual en una rotonda de la autovía. (Para que después Auster diga que “las casualidades no existen”).
Volantazo de por medio, cada cual siguió su camino. “Ver para creer” diría San Francisco de Asís. Igual que un año antes, los dos nos vimos… solo que este año la palanca de cambios rezó punto muerto.
Tal vez también por casualidad en la radio - medio interferida por un radar -sonaba Estopa …
"Y tus ojos me miraron, y la luna se cayó del cielo, y tus palabras me hablaron aunque últimamente no te entiendo ... Pero me pongo tan malo cada vez que me roza tu pelo, casi como un bicho raro, una especie nueva de insecto. Que NO, que NO que ¡NOOOO! Por eso piensa que soy un sueño, sueña que pienso, mándame un beso, llámame un día de éstos ... estoy en el metro sin cobertura, y en la parada de tu cintura, y alégrame esta triste figura, cuéntame un cuento dame locura, porque si no luego me lo invento..."
